Noticia energía

La fotovoltaica se impone en la subasta por su indiscutible competitividad.

La subasta de energía renovable que se celebró ayer se ha saldado con una adjudicación mayoritaria y contundente al sector de la fotovoltaica. Esta tecnología ha sido la vencedora de una convocatoria en la que el Gobierno otorgó finalmente más de 5.037 MW, 3.909 de los cuales correspondieron al sector. ACS, a través de su filial Cobra, arrasó al adjudicarse 1.550 MW, lo que le permitirá ejecutar un buen número de proyectos que ya tiene en marcha y a los que destinará una inversión de 1.000 millones de euros. Tras Cobra, se situaron X Elio, Endesa, Forestalia, Gas Natural Fenosa Renovables, Solaria, OPDE, Prodiel y Alter y Alten, todas ellas a mucha distancia de la filial de ACS. Pese a que también se adjudicaron 1.128 MW eólicos, las dos mayores compañías de este sector –Iberdrola y Acciona– optaron por no acudir a la subasta. Una decisión que puede explicarse por la elevada competitividad de la fotovoltaica en cuanto a costes, lo que la ha convertido prácticamente en imbatible en un procedmiento con un suelo (precio de mercado que la regulación garantiza) inferior al que se estableció en la subasta anterior, celebrada el pasado mayo, y que ha disminuido mucho las posibilidades de la eólica.

En aquella anterior ocasión fueron precisamente las compañías eólicas las que dominaron la subasta, que el Gobierno presentó como tecnológicamente neutra pero cuyo diseño –según las fotovoltaicas– propició finalmente la adjudicación del total de la capacidad al sector eólico. Todo parece apuntar a que el cambio de condiciones en la convocatoria de ayer puede ser un intento de compensar o de equilibrar el resultado de la subasta de mayo, además de una estrategia de diversificación en las fuentes de energía.

Desde el sector de la fotovoltaicas se calificaba ayer de “día histórico” el resultado del procedimiento, que muestra con contundencia la competitividad de una tecnología que ha ido madurando con el paso del tiempo, ha disminuido sus costes y tiene un importante potencial para un modelo energético sostenible y de futuro.

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